jueves, 26 de febrero de 2009

El Ritual de Ute

El Ritual de Ute

Por Ro

Las lunas se suceden y todo plazo se cumple, para Ute es motivo de inquietud, está en vísperas de ser sometido al Ritual del Bosque, que celebra su tribu Cherokee y que todo núbil debe realizar.

Ha escuchado toda clase de rumores, aunque sabe que nadie que haya vivido el ritual, puede revelar los pormenores. Él aguza el oído a cualquier rumor que le aporte algo de información.

Ya ha sido purificado con sahumerios de hierbas sagradas sobre piedras calientes, sometido al ayuno de rigor, instruido por el consejo de mayores y ataviado para su gran noche de prueba en soledad.

Sabe que será abandonado en algún lugar del espeso bosque por una noche, que debe permanecer inmóvil en donde sea colocado y con los ojos cubiertos hasta que los rayos del sol del nuevo día, iluminen su rostro. Solo entonces podrá retirar la venda y volver a su clan.

Ute conoce los peligros de la arboleda. Las fieras son un verdadero reto para sobrevivir; de nuevo, su frente se perla de sudor producido por los nervios; escucha el retumbar de los tambores, que marcan el ritmo a los latidos de su corazón e involuntariamente, ambos se enlazan en una invisible y acompasada danza.

Es llevado ante el gran fuego, la tribu observa en silencio, alguien cubre sus ojos, tres vueltas a la hoguera y la caminata hacia lo desconocido da inicio. Ute en vano trata de orientarse, una mano lo guía asiéndolo del antebrazo, pedruscos accidentan su andar, tropieza repetidas veces, quiere volver a la segura hoguera, quiere seguir siendo pequeño, quiere que todo termine de una vez, pero el ritual apenas ha comenzado.

Es depositado al pie de un gran árbol y sentado en soledad deberá permanecer hasta el nuevo día. Escucha las pisadas de su guía alejarse y el miedo comienza a recorrerlo. No ha pasado mucho tiempo, cuando reconoce la respiración de un animal no muy lejos, en absoluto silencio permanece atento, su instinto de supervivencia le demanda descubrirse los ojos, sus manos tocan la venda, pero en un verdadero acto de voluntad, las retira. Sabe que un oso está rondando.

Pasado algún tiempo, ya no escucha a la bestia, identifica los sonidos de insectos y aves nocturnas, en su interior invoca al Gran Espíritu, Ute le pide que todo termine.

El resto de la noche osciló del miedo a la negación, del enojo a la duda, en una interminable oleada de emociones. La figura de su padre apareció en su mente, quiso insultarlo por permitir aquel abandono; en silencio, reconocía que se enfrentaba a si mismo, a su rabia por transigir en semejante situación… agotada su razón, le invade una gran paz.

Lentamente comienza a sentirse fusionado con el bosque, se percibe como parte del Gran Espíritu, está sereno, un regocijo interno llena su alma. Los rayos del sol comienzan a iluminar su rostro, ahora lo comprende todo. Con tranquilidad retira la venda de sus ojos y descubre a su padre que le mira complacido.

Ha velado por Ute, en silencio.


sábado, 21 de febrero de 2009

¡Diplomas!


Con mucha alegría recibimos de nuestro querido profesor Gustavo, el diploma de conclusión de los talleres de narrativa. Personalmente, admiro a mi profesor, es un catedrático que conoce su materia y que sabe como impartirla; ganador de premios nacionales y un luchador incansable en la difusión de la cultura, qué les puedo decir que no hayan leído ya en sus entregas de "Yo, ciudadano" posteadas en este espacio, asi como "Cinaroas" I, II y III.
Los diplomas que ayer recibimos, son un logro de la promotoría, los profesores y la constancia de cada uno de nos. ¡Felicidades!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Presentación Libro

Este día 20 de febrero, tendremos el gusto de aisitir a la presentación del libro "El Cuadro Inútil", de la escritora Esther Ángela Chávez Varela; quien obtuvo el primer lugar estatal en el certámen de cuentos José Agustín 2008.
La promotoría Cultura Aída Espino, continúa impulsando la cultura, así como la formación de nuevos escritores, felicitamos a Teté y agradecemos a Gustavo Martínez, Aída y la profesora Temis, en su importante labor en beneficio de nuestra gente.

El Cuadro Inútil

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EL CUADRO INÚTIL
Esther Ángela Chávez Varela

Cuando terminó el cuadro, contempló satisfecho su obra: era un hermoso paisaje. De pronto, el agua del riachuelo comenzó a correr. Azorado, le puso un dedo para contenerlo pero aunque se mojó no pudo porque el líquido no salía del cuadro, simplemente fluía en la pintura; imposible saber de dónde venía y a dónde iba.
Sorprendido, cubrió el lienzo con una manta pero tuvo que quitarla porque la tela se había empapado inmediatamente. Mientras decidía qué hacer, puso el caballete contra un rincón del estudio.
La gente va a creer que tengo pacto con el diablo, pensó, nadie debe ver mi pintura.
Después de mucho meditarlo llamó a su confesor y le pidió que bendijera el cuadro. El cura quedó asombradísimo pues el agua continuaba manando aún después de que él diera la bendición. "Hijo, no creo que esto sea obra del diablo, tal vez es una señal de que has sido bendecido".
El pintor llamó a sus amigos; ellos lo alentaron a presentar ante el público el cuadro asombroso pero él prefirió llevarlo a una prestigiada galería. El dueño lo urgió a convocar inmediatamente a una conferencia de prensa.
Señor Téllez: tenemos una verdadera mina de oro. Pediremos dos millones de dólares por su cuadro dijo, y al ver que Raúl no se alteraba agregó: Desde luego, iremos al cincuenta por ciento.
La presentación a la prensa fue un éxito, el artista y el cuadro fueron noticia en todos los diarios y en todos los noticieros. Los grandes museos se apresuraron a intentar comprarlo.
El Hermitage pagó sin reparos los dos millones y lo puso en exhibición a la brevedad: había que recuperar esa fortuna sin demora. El fantástico cuadro empezó a sorprender a la gente que iba de todo el mundo.
El autor se hizo muy rico. Y muy famoso. Tanto, que al poco tiempo el Cardenal Pontificio le pidió pintara en una pared de la catedral un paisaje de grandes dimensiones, con la esperanza de que también corriera el agua.
El artista dudó pero el prelado lo convenció diciéndole que si Dios había permitido el prodigio en un cuadro que terminó en un museo, sin duda lo haría con más razón tratándose de la catedral. El pintor accedió sin garantizar resultados.
Pero su gozo fue inmenso cuando terminó la obra y vio el agua correr por el paisaje. Miles de peregrinos fueron a ver el "Mural Milagroso", como lo llamaron.
A partir de ese momento no tuvo sosiego; en cada catedral le pedían, qué decir le pedían, le exigían que pintara ese paisaje so pena de excomunión. En cada galería las ofertas de dinero se duplicaron.
Harto de pintar siempre lo mismo, el artista se retiró a una hermosa casa de campo y ahí pintó febrilmente, plasmó todas las ideas que no había podido concretar. Miraba complacido los cuadros, sentía que por fin se realizaba como artista pero aún persistía un dolor, un impedimento para su plena satisfacción: así como antes tuvo que pintar siempre agua, ahora no podía llevar al lienzo ningún tema que la contuviera por miedo a que ésta corriera.
Con varios cuadros bajo el brazo anunció a los medios, su regreso a través de una galería prestigiada. Los medios lo informaron.
Llegó la noche de la inauguración. Empresarios, ejecutivos, políticos y altos prelados acudieron. La obra era un dechado de maestría y belleza, pero los asistentes, que esperaban adquirir cuadros en los que el agua corriera, se sintieron desilusionados. Bajo diversos pretextos abandonaron el lugar sin comprar uno solo.
A él no le importaba vender: necesitaba que su obra fuese apreciada. Empero la crítica profesional señaló sólo la ausencia de agua en sus cuadros y nada dijo acerca de su profundidad artística.
Desolado, olvidó la obra en una bodega y aceptó volver a pintar su paisaje para otra catedral. Varios jóvenes le pidieron que les diera clases de pintura. Accedió sólo para llenar su vacío pero fue inútil, los muchachos querían conocer la técnica para pintar agua real, que corriera como la de sus cuadros. Pero no pudo enseñárselas, él mismo desconocía el porqué del milagro.
Una tarde, enfermo y vacío miró en su paisaje el rostro anodino de su desgracia: se había convertido en algo similar a esa agua que fluía por cada lienzo, sin dar vida, sólo para exhibición y para ganar dinero.
Así que en su último cuadro hizo un estanque en el que
cuentan después de despedirse de sus amigos y de desnudarse, se insertó de un certero clavado.
Hoy, todo aquel que visita esos museos y esas catedrales evita mirar sus paisajes en los que, de vez en vez, se ve flotar su cadáver que luce una amplia sonrisa, bogar al ritmo de la corriente del alegre riachuelo que atraviesa la campiña.



domingo, 15 de febrero de 2009

Una velada con Iván Thays

Navegando por el ciber espacio, me encontré con el blog de Ivan Thays y me quedé atrapada en una deliciosa lectura que se prolongó hasta el amanecer; quedé tan cautivada, que estoy ansiosa de que alguna de sus novelas, o su libro de cuentos caiga en mis manos; 'el no va más' sería poder leer su novela “Un lugar llamado Oreja de Perro”, que ha despertado poderosamente mi interés: “una tristeza infinita que recorre esta novela desde su primera a la última página”... menciona el crítico Fernández de Castro.

¿Quién es?
Iván Daniel Thays Vélez (Lima, 21 de octubre) de 1968), escritor peruano.
Fue estudiante de Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde después fue jefe de práctica. Con la publicación de Las fotografías de Frances Farmer, su primer libro, a principios de la década del 1990, se convirtió en uno de los escritores más singulares de su generación. El libro posee un tono intimista y onírico, deudor de Onetti, según el propio Thays. Durante los siguientes años publicó novelas e inició la conducción del programa televisivo literario Vano Oficio, que mantiene hasta hoy. También ha sido jurado de numerosos certámenes de literatura, como el Premio Alfaguara.
En 1998 fue finalista del Premio Copé con el cuento "La ópera gris", en el año 2000 recibió el Premio Príncipe Claus y al año siguiente su novela La disciplina de la vanidad fue finalista del Premio Rómulo Gallegos. En el año 2008 su novela Un lugar llamado Oreja de Perro, fue finalista del Premio Herralde. http://www.epdlp.com/premios.php?premio=Herralde
Fragmento de la entrevista a Iván Thays realizada en Colombia, con motivo del Hay Festival, Bogotá 39:

-¿Qué has aprendido como escritor?
-A desconfiar.

-¿Visto de cerca, cómo es un escritor?
-Un hombre con un oficio que sabe que al final, será un vano oficio. Así lo dice Cernuda en La gloria del poeta, o Flaubert citado por Julian Barnes, cuando compara al escritor con un sujeto que pretende hacer música para conmover a las estrellas y sólo consigue hacer bailar a los osos.-

¿Qué es lo peor de un escritor?
-La vanidad literaria se contrapone a la soberbia. Y las comparo con muchachas. La chica soberbia es la que sale de su casa sin mirarse en el espejo. La chica vanidosa es insegura, se arregla mil veces, nunca termina de combinar la ropa. Los escritores soberbios son aquellos que piensan que sus temas son tan imprescindibles para la humanidad, la sociedad, la vida de los demás, que simplemente escriben sin fijarse en los detalles. Los escritores vanidosos son los que acarician los detalles, como diría el fantasma de Nabokov, con quien me encuentro a veces en una torre en Elsinor.

-¿La vanidad es necesaria para negociar con el editor, para salir mejor en la foto…?
-…La vanidad es necesaria para escribir un buen libro. Cuando uno escribe un buen libro siempre sale bien en las fotos.

-”Me invitan a todos lados, pero nadie me ha leído”, -¿Qué hace un vanidoso con esa frase?
-La cuelga como lema en la cabecera de su cama. Es el mejor escenario posible para escribir en paz, sin presiones, sin rutas impuestas, sin expectativas.

-¿Cómo es el espejo de un escritor?
Hay tantos como escritores. El mío es el revés del de la madrastra de Blancanieves. Me dice lo mal que me ha salido todo, que no deje de corregir, que he fallado otra vez, que no publique nunca más, que empiece todo de cero. Y al final, al verme abatido, me dice que al final vale la pena insistir y me manda a la cama.

-¿Se animaron a leer La disciplina de la vanidad tus amigos escritores?
-Lo leyeron con técnicas detectivescas y luego me invitaron a innumerables cenas, subí 14 kilos que he demorado 7 años de silencio editorial en bajar para preguntarme, entre el postre y el café, “¿soy yo?”

http://unlugarllamadoorejadeperro.blogspot.com/

viernes, 13 de febrero de 2009

Cumpleaños de Amor

¿Como seré yo cuando no sea yo?
Cuando el tiempo haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en tí, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte,
se pasaran de mano en mano,
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-Que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

Ángel González

jueves, 12 de febrero de 2009

Algunas Veces



Algunas veces una sombra merece se le escriba una canción, cortada por la mitad para dejar algo en el cajón y poder usarlo en contra de los días opacos… algunas pocas veces el romance se convierte en frío, cuando desde las nubes del norte te llueve tanta letra y tanta palabra rara… y ella sigue en un rincón cubierto de cemento y tormenta, se le cae la risa tatuada que le dibujó el tiempo lejos… lejos de todo, de lo más parecido a ella, lejos de lo mío, de todo lo perdido.
Algunas veces se diluyen los otoños en el humo del cigarro… que me envenena cada vez más. Las orillas que escucharon sus cantos rezan por oír otra vez su palpitar… alguien robó su tic tac cuando dormía y nunca más despertó, alguien que se cree Dios le embargó las penas y glorias a través de una aguja y hoy no recuerda sus playas, sus lunas, sus estrellas de mar en la espalda… no recuerda que alguna vez jugó a ser camino, a ser vino y cuerdas oxidadas… a ser de sal, a posar para las mil y una mañanas.
Algunas veces uno caminando torcido, se olvida de escuchar o de como descifrar aquellos sueños raros. Su alma se encerró en el cuarto oscuro y su nariz está cubierta de hojas secas… su voz es ahora de madera vieja… algunas veces se merece la historia, se le derrame un poco de agua salada… aunque te parta en dos los miles de kilómetros y las salidas y puestas de sol… aunque no recuerde mi dirección, ni quien le debía un poema… aunque no recuerde como iba la canción.
Espantapájaros
México

Cinaroas III

Gustavo Martìnez Castellanos

La primera visión que Sinaloa ofrece al viajero que llega por aire es la de una tierra pródiga: una costa inabarcable que detiene con el encaje del mar playas limpias de escollos que avanzan tierra adentro en incontables terrenos de agricultura. Sinaloa es la segunda productora nacional de legumbres y, certeramente, un saludable tomate rubicundo sustituye la /o/ de su nombre.
Esta imagen paradisíaca es una recompensa para quien ha pasado una noche a menos tres grados de temperatura en un hotel de Toluca después de haber intentado dormir en un sofá por falta de reservación (sin tarjeta de crédito el mundo –al menos éste- no funciona) y lo único posible de conseguir es una habitación con cama matrimonial y algunas cobijas de más por un precio extra en el alquiler. Salimos de ahí a las siete de la mañana
Después de atravesar por aire el país cuyo rostro parece cauterizado por diversas eras geológicas llegar de nuevo a la costa del Pacífico es como volver al útero: cálido y suave. Seguro. Aún más: bajar del avión y respirar el aire a trópico fue otra forma de sentirse en casa. No era una reminiscencia o retención: estábamos a más de cincuenta kilómetros de la costa y su sabor nos llegaba con una nitidez impropia para la distancia en uno de los aspectos que más llamaron mi atención de Sinaloa: es un lienzo extendido sobre la costa delimitado con tierra adentro por esa cordillera que conocemos con el nombre de Sierra Madre Occidental, por ello en la primera entrega dije que este estado era como la república de Chile, y algo más: lo surcan más de ocho ríos que desde aquel espinazo buscan el mar. Así, es imposible no considerar que es una tierra ampliamente bendecida: costa sin fin, agua dulce a granel, planicie y clima húmedo y cálido sólo pueden atraer, con trabajo y tenacidad, riqueza y prosperidad. En otro rubro esas características les permiten contradecir la Constitución en el artículo que ordena que ningún puerto puede ser cabecera de estado. La ciudad de Culiacán no es puerto pero como municipio tiene costa. De hecho, casi todos los municipios de Sinaloa tienen costa: la Constitución puede esperar.
Llegamos a las nueve de la mañana, hora local. Después de algunos minutos apareció el enlace “Me considero un buen fisionomista pero no te reconocí”, dijo. Vestía una chamarra ligera pero se frotaba las manos como si esperara en una estación del ártico a que saliera su trineo. Bajo y delgado, de rostro peculiar y piel ceniza, contrastaba con el señor de bigotes y perfecto peinado de raya al lado ubicado detrás de él y cuyo nombre me dijo en un gesto de cotidianidad ya exento de cortesía y que tal vez por eso no pude retener. Entre otras cosas, no porque ese señor haya sido el chofer que amablemente condujo la camioneta en la que nos transportaron, sino porque su actitud fue la actitud de los mexicanos que salen en las películas extranjeras: lacónico en extremo, atento a lo suyo, experto en lo que hace, una presencia ausente; algo así como lo que describe Octavio Paz en su Laberinto pero con un hálito de orgullo bien ganado. Blanco y robusto; su voz, en su acento, nos permitió, cada vez que hablaba, sentir la certeza de que era el único sinaloense en la camioneta.
El enlace inició el recorrido cambiándolo, en una de sus llamadas a mi casa había dicho que visitaríamos las instalaciones del Instituto Sinaloense de Cultura que yo deseaba conocer, pero como no llegué un día antes nos llevó sin escalas al hotel en el que pernoctaríamos. Es una hospedería pequeña pero moderna y alta, de varios pisos, quizá una de las más altas. Desde ahí tomé algunas fotos de la ciudad que a esa hora lucía fuertemente contrastada por la mañana. Antes de subir, desayunamos en el restaurant, un pequeño local acogedor y bien distribuido atendido por bellísimas meseras. Es proverbial, todo mundo me decía: “Ahora que vayas a Culiacán lamentarás no ir solo, sus mujeres son hermosísimas y las encontrarás en todos lados”. No mintieron, pero no lamenté ir acompañado. Las vi desde que tomamos el avión en Toluca y durante el trayecto al hotel, en la hora en que todo mundo regresa de dejar a sus hijos en el colegio o recordó en la oficina que olvidó algo en casa. Sin embargo mi atención no estaba fija en la gente, no a esa hora, mi atención estaba en la charla del enlace que relataba su tierra saltando de un tema a otro en un ejercicio en el que yo le ayudaba motivado por su propio interés. Hablamos de política, de economía –él me informó que Culiacán es el segundo productor de hortalizas del país y que las cosechas se vendían por adelantado para compañías norteamericanas y japonesas que cotizaban en Wall Street. Hablamos de historia y de costumbres. Como buen sinaloense se disculpó por la falta de agua en los cauces que atraviesan Culiacán “Ése problema”, dijo con una sinceridad doliente y entre uno y otro tema intercalaba cosas de la cultura y de su papel en el Instituto Sinaloense de Cultura para el que lleva “más de veinte años trabajando”, dijo con el mismo color de voz de cuando dijo “ese problema”. Yo más tarde sabría el porqué.
En el hotel, en cambio, tocó dos temas especiales: la publicación de mi libro y los viáticos. Sobre el primero me sugirió que usáramos una editorial cuyo nombre me reservo por respeto al trabajo que realiza, que siempre es encomiable si es por la cultura del país; enhorabuena. Sin embargo fui claro, le conté que a través de un amigo mutuo, el titular de esa editorial me había pedido un libro para publicarlo, que yo se lo había enviado y que él me había pedido que lo contactara tres meses después. Así lo hice, ni un día menos, y cuando respondió a mi llamada me dijo que le había parecido bueno pero que no lo iba a publicar porque unos días antes Aída, mi amiga, le había escrito pidiéndole información sobre el avance de la edición “Y no me gusta que me presionen”, argumentó. Me pareció estrambótica su actitud, sentirse presionado por una carta después de tres meses de confianza era un pretexto muy malo para negarse a cumplir con la palabra empeñada. Le di las gracias, le extendí un abrazo para el día en que volviéramos a encontrarnos y colgué. No es que no me interese publicar; sólo no está dentro de mis prioridades. Una de las razones por las que escribo es para experimentar y si lo que escribo me satisface y comunica lo que quiero, con eso me basta. Pero considero que si alguien me dice Quiero publicarte un libro, y me lo pide y se lo doy, lo menos que debe hacer si no puede o no quiere cumplir con su palabra es disculparse no escudarse en nimiedades. Las razones por las que este editor se echó para atrás pueden ser muchas. Tal vez fue presionado por amigos o mafiecitas culturales. No lo sé. Por ello, cuando el enlace me dijo: “Publicaremos tu libro en esta editorial” le pedí que buscara otra porque en ésa el titular no es serio. Parece que no me escuchó, porque días después insistió en que publicáramos ahí mi libro y le recordé por escrito –otra vez- las razones aquí descritas. El otro tema especial fue la entrega de los viáticos para mi estancia en Sinaloa: después de pagar el desayuno quedaron doscientos pesos ¿Qué hubiera hecho si hubiera decidido llegar un día antes? Culiacán es una ciudad empresarial y, por ello, cara en relación con otras ciudades del país. Con el dinero que llevaba no hubiera durado ni un día. O hubiera permanecido todo el tiempo en el hotel, y eso no debe hacerse en un lugar como Culiacán. En la siguiente diré porqué. Gracias a Jorge Falcón, por su amistad sin adjetivos y todas sus atenciones; te abrazo, Jorge. También gracias a Luis Flores Lonazkuo compañero de Diario 17 y a Rossana Agraz por su e-mails. A Aída mi cariño, por fin vio el video. Felicidades a Liz y Carlos por el apoyo recibido del Foeca, trabajen duro. Nos leemos en la crónica gustavomcastellanos@gmail.com

martes, 10 de febrero de 2009

¡Feliz Cumpleaños Aida!




Felicitamos a nuestra querida promotora Aida Espino en su cumpleaños, reconocemos su incansable labor y entrega desinteresada, en beneficio de nuestra gente, nuestra ciudad, de nuestro Estado.

XIII Torneo Interescolar de Ajedrez



El sábado 7 de febrero, siguiendo la tradición, se reunieron alumnos de primaria, secundaria, bachillerato, normal y facultad, de 9 años en adelante, para jugar el Décimo Tercer Torneo Interescolar de Ajedrez.
Como siempre, fue convocado por la Lic. Aída Espino, esta vez representando a su Promotoría Cultural. Se jugó, como en otras ocasiones, en la Biblioteca Pública Municipal Dr. Alfonso G. Alarcón, y fue arbitrado, una vez más, por el Maestro Luís Sergio Martínez Gutiérrez. Participaron 56 alumnos: 42 en la Categoría “A” (mayores de 15); 8 en la Categoría “B” (de 12 a 14); y 6 en la Categoría “C” (de 9 a 11), con los resultados siguientes:
Categoría A:
Primer Lugar: Víctor Enrique Hurtado García, del Instituto Tecnológico de Acapulco; el Segundo, por Yosber Ometecutli Bernal Campos, de la Secundaria Técnica 153; y el Tercero, por Pablo Arturo Pastor Torres de la Facultad de Medicina.
En la Categoría B:
Primer lugar: Luís Eduardo Preciado, de la Sec. Técnica 1; el Segundo, Abril Santiago López -de 10 años, que quiso jugar en la categoría de 12 a 14 años- de la escuela primaria Apolonio Castillo y el Tercer lugar Eduardo Sotelo Esteban, de la Sec. Técnica 191.
En la Categoría C:
El ganador fue Manuel Alejandro Hernández; el Segundo, Ulises Rodríguez Castrejón y el tercero, José Francisco Obscura Mendoza. Los dos últimos del Instituto México.
Los Primeros lugares obtuvieron Trofeo, Ajedrez y Diploma; los segundos, ajedrez, revista y diploma y los terceros lugares, ajedrez y diploma.
Los 56 alumnos recibieron diploma de participación.
Pudieron disfrutar de la Exposición de Berthy, alumna de Dibujo y Pintura de la Promotoría, quien expone sus trabajos este mes en la Sala Miguel Arizmendi. Y fueron invitados a inscribirse el día 20 a las cinco de la tarde, en los talleres gratuitos de narrativa, dibujo, pintura y guitarra que comenzarán el 2 de marzo.



Luis Eduardo, un participante destacado, ganador del Primer Lugar ¡Felicidades!

domingo, 8 de febrero de 2009

Mi Amiga


Blanca mira el atardecer por el ventanal como todos los días, su figura es tan perfecta y delicada que literalmente adorna el salón estilo victoriano, ahora iluminado por los últimos rayos de sol.
Se sobresalta cuando entra Inés enfurecida, ella se da cuenta que ha interrumpido la meditación diaria de Blanca; la voz agitada de Inés resuena rompiendo aquella armonía.

Sí, ya sé que cada atardecer para ti es único, pero tienes que escuchar lo que me pasó:
Rubén, me dijo que estaría trabajando en su proyecto y que eso no le dejaría tiempo para asistir a la exposición, pero todo era mentira, lo he descubierto en el bar mirando el partido de fútbol rodeado de sus amigos. Si, ya sé, que este chico no me conviene, que las malas lenguas dicen que es inconstante, informal y por demás inmaduro.
¡No me mires así!, lo reconozco; pero el que te llame mi psicoterapeuta no quiere decir que dejes de ser mi amiga, que esa complicidad que nos da el ser chicas desaparece sin más ni más.

¿No es así?

Discúlpame, me siento muy alterada, lo quiero tanto que me frustra saber que tal vez nunca llegue a madurar lo suficiente para convertirse en el Príncipe Azul que tanto he soñado.
Bueno, aunque digas que son cursilerías, te he visto repetidas veces teniendo frente a ti las novelas de Elinor Glyn y eso es literatura de ficción erótica, así que tú también tienes lo tuyo, aunque yo tenga mis errores de personalidad.

¡Me fastidia que seas “doña perfecta”!

...vale, discúlpame, mira, eres una gran amiga, inmejorable psicoterapeuta, paciente y comprensiva, es más, te confieso que me pareces tan bonita, que muchas veces he pensado que serías la modelo ideal, de esas que anuncian comida, shampoo, accesorios, ¡qué sé yo!

¿Ves? Ahora ronroneas gustosa, ese movimiento de tu rabo te delata, ¡anda vamos!, te daré croquetas y un plato con leche fresca. Eres única querida Blanquita.


Ro
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sábado, 7 de febrero de 2009

Durante la Lluvia



Aquel día llovió en la tarde. Yo Estaba en clase de filosofía del lenguaje, en uno de los salones del fondo del edificio anexo.
El único panorama que se podía observar desde ahí era el estacionamiento, y más a la distancia el cerrito de mi vieja escuela. La lluvia derivó en tormenta, el fondo gris y turbulento del cielo contrastaba con el verde, aún nítido, de la vegetación.
Oscurecía y caían rayos. Se fue la luz y la clase se pospuso. Cayó muy pronto la noche dejando velozmente el atardecer. Decidí andar por los pasillos. La oscuridad era casi total y me sentí fantasma. Era una experiencia placentera. El entorno estaba lleno de siluetas que no distinguía.
¿Gabriel?, me preguntaron un par de veces en medio de las sombras, tratando de distinguirme en la oscuridad; y divertido, yo contestaba con voz serena: "no... soy un fantasma"; entonces ya no cabía duda: por alguna razón me habían percibido a pesar de la oscuridad, y eso me gustaba. En un ámbito saturado de espectralidades, a veces, sólo los fantasmas tienen presencia. Entre las sombras sólo lo incorpóreo es perceptible.
Y generalmente los fantasmas nocturnos andan en búsqueda; búsqueda de delicados enlaces, "el cruce de dos transparencias", compartiendo la amplitud de la noche infinita.

Gabriel Sorel

martes, 3 de febrero de 2009

Ayuda Gramatical

GERUNDIO

El gerundio es un "amigo" peligroso. Su uso indiscriminado puede hacer caer en incorrecciones que cambian el significado de algunas oraciones.

Por ejemplo, no se puede "robar huyendo", como leemos en algunos periódicos, ni "caer rompiendo". Pero sí puedo "caminar silbando".
¿Cómo es eso?

Es una forma verbal no personal; por lo tanto, no tiene variación de género ni número.

Tiene dos terminaciones: ando... cantando y iendo... corriendo.
El adverbio tiene que modificar al verbo.

Incorrecto: Ya no hay niños jugando en la plaza.
Porque no puede modificar a niños.
Correcto: Ya no hay niños que juegan en la plaza.

Nunca debe indicar posteridad.
Siempre simultaneidad o anterioridad.

Entró silbando... proceso simultáneo.
Diciendo eso se marchó... proceso inmediatamente anterior.

Incorrecto: Cayó de la escalera levantándose
Correcto: Cayó de la escalera y se levantó.

Incorrecto: Salió de la casa cayéndose en la vereda.
Correcto: Salió de la casa y se cayó en la vereda.

Incorrecto: Leyó el libro comentándolo con un amigo.
Correcto: Leyó el libro y lo comento con un amigo.

Incorrecto: Y disparó ocasionándole la muerte.
Correcto: Disparó y le ocasionó la muerte.

Casos en que se acepta el gerundio como adjetivo

Excepciones

Horno ardiendo y agua hirviendo.
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Correcto: ¿Qué tal? Paseando.
Se puede utilizar como subordinante casual, siempre con anterioridad.

Ejemplo: Habiendo olvidado las llaves, no pude entrar.

Condicional:
Siguiendo tú mis consejos, llegarás a buen término.
Concesivo:
Siendo joven, no lo parecía.

Frases verbales correctas:

Estoy haciendo compras. Voy haciendo lugar.



Hilda lucci

domingo, 1 de febrero de 2009

Peligro: recaída


Me jode la vida estar así. Odio escuchar de fondo que no estás bien, que sólo te apetece llorar, y tener que asumir que no tengo renovada la licencia para preguntar. Y no me jode por todo lo que te quiera o te deje de querer. Me jode porque así no soy yo. Si no te pregunto, no soy yo. Si no me preocupo, no soy yo. Si me guardo las maneras de intentar sacarte una sonrisa, no soy yo. Si me callo hasta callada, no soy yo. Si borro los mensajes que te escribo sin haberlos mandado, no soy yo. Si freno los dedos cuando van a buscarte en la guía del teléfono y les hago subir o bajar un peldaño en los contactos para evitarte, no soy yo. Si desvío la mirada y la centro en cualquier otra cosa, haciendo auténticos esfuerzos por que me importe más que tú, no soy yo. Si escucho canciones y veo películas que sé que te gustarían y no te las grabo, no soy yo. No soy yo; no soy esa que antes sí que era y me dejabas ser... y te gustaba que fuese. Te encantaba que fuese, reconócelo. No soy yo; no soy esa que el resto del mundo conoce y que para ti hace tiempo que es una completa desconocida. ¿Tanto como cuando nos conocimos?
Me jode la vida estar así. Me jode la vida incluso sabiendo, intuyendo, que posiblemente no estés bien por alguien que no soy yo. Incluso siendo plenamente consciente de que los dos minutos de la canción que a mí me pertenecerían serían esos en los que tratas de olvidar todos los momentos que pasamos, y que los otros dos, los que parecen una eternidad sin rozar unas manos, son de alguien contra quien no tengo recursos que emplear. Excepto, quizás, el recuerdo. Me jode porque desde que te conozco, lo que más me ha importado en el mundo ha sido verte como eres tú. Y ahora no eres tú. Así no eres tú. No, al menos, conmigo.
¿Sabes? Últimamente me arrepiento de forma intermitente de muchas cosas. Tengo recaídas y caigo y recaigo en el pasado. Es peligroso. Me da por pensar que si tuviese un botón de rebobinar pegado en la frente, le daría la espalda a todo lo que te dije. Me pregunto en qué punto estaríamos entonces ahora. La ignorancia debió haberme seducido mejor; seguramente habría caído en su trampa. Ahora lo haría... creo... o quizás no... no soy tan fácil. Bueno, contigo soy tremendamente fácil. Lo reconozco. Me lo pusiste así desde los primeros momentos.
“Vértigo a enfrentarme a un papel en blanco y que mi cabeza se quede del mismo color. Vértigo a que las palabras se atropellen en mi cabeza sin que sea capaz de ordenarlas. Vértigo a que me obligues a escribir en un autobús de vuelta de la trabajada victoria. Vértigo a las curvas y el abismo de un viaje por la memoria. Una memoria que me transporta a los meses de verano y hace que se dibuje en mi boca una sonrisa de complicidad eterna... Y vértigo a que mi ángel deje de velar por mis sueños”.
No te extrañes; a veces yo me lío y tú escribes mejor las cosas que yo. Mucho más claras. Sí, ya lo sé, puede que hayan pasado dos años, pero es justo ese sentimiento. Ahora la que tiene vértigo soy yo.

Ana Vázquez
(Segovia -España)

Bruja Curandera

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"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

〜※Carl Jung※〜