viernes, 23 de julio de 2010

Juan José Arreola “La Mígala”


La mígala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.

El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.

Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña.

Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a mi casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.

La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la araña, que llena la casa con su presencia invisible.

Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso cosquilleante de la araña sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.

Hay días en que pienso que la mígala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son imperceptibles.

Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece, no sé si lo ha devorado la mi-gala o algún otro inocente huésped de la casa. He llegado a pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced de una falsa mígala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado, haciéndome pagar un alto precio por un inofensivo y repugnante escarabajo.

Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la mígala con la certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la mígala.

Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible compañero. Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.


Te gustará leer "Una de dos" del mismo autor.
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8 comentarios:

  1. Extraño, oscuro, muy inquietante, lleno de esos fantasmas no sobrenaturales que son los que más aterrorizan...¡Es muy bueno y me ha gustado muchísimo!

    Muchos besos y feliz domingo!!!!

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  2. ¡Uff! Me ha puesto la piel de gallina.
    Muy buen texto.
    Feliz domingo.

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  3. Mercedes: Juan José Arreola tiene textos realmente buenos.
    Excelente domingo para ti, un abrazo.
    Ro

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  4. Lola Mariné: Gracis por tu comentario, Arreola es de mis favoritos. Divertido domingo para ti.
    Besos
    Ro

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  5. echiza esta narracion ya lo creo y mucho besitos gaviota

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  6. Gaviota: disfruto mucho saber que mis autores favoritos sean del agrado de mis amigos bloggeros.
    Agradezco tu comentario y amistad; un abrazo y un beso gordo.
    Ro

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  7. Paso a saludarte
    y a dejarte
    un fragante ramillete
    de las peonias más hermosas
    con primor cultivadas
    en el jardín de la ilusión...

    ...para que la amistad
    siempre se conserve
    sin llegar a ser marchitada
    por estar ausente
    el rocío de las palabras

    María del Carmen

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  8. Marí Gata Coqueta: Gracias, tus bellas composiciones son una inspiración.
    Mi cariño y abrazo par ti.
    Ro

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Bruja Curandera

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"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

〜※Carl Jung※〜