sábado, 28 de mayo de 2011

Teoría de la prosa - B. Eichembaum - II

La novela y el cuento no son formas homogéneas sino, por el contrario, formas completamente extrañas una a otra. Por esta causa no se desarrollan simultáneamente ni con la misma intensidad en una misma literatura. La novela es una forma sincrética (poco importa que se haya desarrollado a partir de la colección de cuentos o que se haya complicado integrando descripciones de costumbres) el cuento es una forma fundamental, elemental (lo cual no quiere decir primitiva). La novela viene de la historia, del relato de viajes; el cuento viene de la anécdota. Se trata de una diferencia de principio determinada por la longitud de la obra. Diferentes escritores y diferentes literaturas cultivan o la novela o el cuento.

El cuento se construye sobre la base de una contradicción, de una falta de coincidencia, de un error, de un contraste, etc. Pero esto no es suficiente; en el cuento como en la anécdota, todo tiende hacia la conclusión El cuento debe lanzarse con impetuosidad como un proyectil lanzado desde un avión para golpear con su punta y con todas las fuerzas el objetivo propuesto. Me refiero aquí al cuento de intriga, dejando de lado el cuento-descripción que caracteriza la literatura rusa, así como el “relato directo”. Short story es un término que implica siempre una historia y que debe responder a dos condiciones: dimensiones reducidas y acento puesto sobre la conclusión. Estas condiciones crean una forma enteramente diferente a la novela, tanto en su finalidad como en sus procedimientos.

El papel primordial en la novela lo desempeñan otros factores: la técnica utilizada para demorar la acción, para combinar y soldar los elementos heterogéneos, la habilidad para desarrollar y ligar los episodios, para crear centros de interés diferentes, para conducir las intrigas paralelas, etc. Esta construcción exige que el final de la novela sea un momento de debilitamiento y no de refuerzo; el punto culminante de la acción principal debe encontrarse en alguna parte antes del final. La novela se caracteriza por la presencia de un epílogo: una falsa conclusión, un balance que abre una perspectiva o que cuenta al lector la Nachgeschichte de los personajes principales (Cf. Rudin de Turgueniev, Guerra y Paz). Es natural, en consecuencia, que un final inesperado sea un fenómeno muy raro en la novela (si se lo encuentra sólo revela la influencia del cuento): las grandes dimensiones y la diversidad de episodios impiden ese modo de construcción, mientras que el cuento tiende precisamente a lo inesperado del final donde culmina lo que le precede. En la novela al punto culminante, debe suceder una cierta pendiente, mientras que en el cuento es más natural detenerse en la cima que se alcanza. Se puede comparar la novela a un largo paseo por lugares diferentes, que presupone un retorno tranquilo; el cuento a la escalada de una colina, que tiene por finalidad ofrecernos la vista que se descubre desde la altura.

Tolstoi no pudo terminar Ana Karenina con la muerte de Ana: se vio obligado a escribir una parte suplementaria aunque esto fuera muy difícil, ya que la novela estaba centrada sobre el destino de Ana. La lógica de la forma novelesca requería una prolongación: de otro modo la novela se habría asemejado a un cuento diluido que comprendería personajes y episodios enteramente inútiles. Esta construcción requirió gran esfuerzo: se mata al personaje principal antes que sea decidida la suerte de otros personajes. No es un azar que habitualmente los héroes lleguen al final, salvados después de haber estado a un paso de la muerte (solamente perecen sus compañeros). El paralelismo de la construcción ayudó a Tolstoi: desde el comienzo Levin disputa a Ana el primer lugar. Por otra parte en los Relatos de Bielkin, Pushkin busca precisamente hacer coincidir la conclusión del cuento con el punto culminante de la intriga a fin de obtener el efecto de un desenlace inesperado (Cf. "La tempestad", "El vendedor de ataúdes").

El cuento recuerda el problema que consiste en plantear una ecuación con una sola incógnita; la novela es un problema complejo que se resuelve mediante un sistema de ecuaciones con muchas incógnitas cuyas construcciones intermediarias son más importantes que la respuesta final. El cuento es un enigma; la novela corresponde a la charada o al jeroglífico.

En Norteamérica, más que en otra parte, se ha cultivado el cuento (short story). Hasta mediados del siglo XIX la literatura norteamericana se confunde con la literatura inglesa en la conciencia de los escritores y lectores y, considerada como una literatura provincial, es absorbida en gran medida por esta última. Washington Irving escribe con amargura en el prefacio a sus estudios sobre la vida inglesa: “Ha sorprendido que un hombre salido de los desiertos de América se expresara en inglés pasablemente. Fui mirado como un fenómeno extraño en literatura, como una especie de semisalvaje, que tenía la pluma en la mano en lugar de llevarla en la cabeza, y se tuvo curiosidad por saber qué podía decir un ser de ese tipo sobre la sociedad civilizada”.

Irving se reconoce sin embargo educado en el espíritu de la cultura y la literatura inglesas, y sus estudios se relacionan estrechamente con la tradición de estudios de costumbres inglesas: “Nacido en un país nuevo, pero familiarizado desde mi infancia con la literatura de un viejo país, mi espíritu ha estado desde temprano lleno de ideas históricas y poéticas vinculadas a los lugares, a las costumbres y a los usos europeos, pero que difícilmente podían aplicarse a los de mi patria... Inglaterra es para un norteamericano una tierra tan clásica como lo es Italia para un inglés, y el viejo Londres le inspira tantas ideas históricas como la Roma antigua”. Es verdad que en su primer libro de estudios (El libro de los bocetos, 1819) trata de utilizar un material norteamericano, por ejemplo en Rip Van Winkle, Philip of Pakanoket (esta última obra comienza por un lamentación: “Los autores antiguos que describían el descubrimiento y la colonización de América no nos han dejado descripciones suficientemente detalladas y objetivas sobre las notables costumbres que florecían entre los salvajes”), pero el tipo de estos estudios permanece tradicional en su manera y en su estilo: no encontramos allí nada de “norteamericano” en el sentido actual de esta palabra.

Enlace: "Gracias"

6 comentarios:

  1. Como no me ha dejado copiar y pegar, ahí me tienes dale que te dale al boli. Has hecho unos resumenes estupendos, me encantan. Besos. Pepi.

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  2. Pepi: ¡pobre!, cuando te interese cualquier post de este blog, puedes escribirme a mi correo y con gusto te envío la información.
    Abrazos

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  3. ...Y no sé qué es más difícil, si escribir un cuento o una novela! Cada uno en su estilo hace gozar y sufrir a quien escribe...

    Excelente post!

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  4. Mercedes: Ciertamente, y a veces... ¡a quien lo lee también!
    Para mi, escribir cuento me parece mas elaborado por las caractrísticas que debe reunir, claro que habrá opiniones que difieran de la mia.
    Abrazos Te veo en tu blog :)

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  5. Hola Ro.
    Felicidades por tu blog, me acabo de topar con él y me parece muy interesante lo que escribes, quisiera hacerte una pregunta técnica, sabes si se pueden introducir todos los personajes en la introducción de un cuento? o se puede comenzar con el (los) protagonistas e ir introduciendo a los personajes que interactuan con ellos conforme se desarrolla la trama? Gracias.
    Un abrazo

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  6. Saludos Anónimo: Gracias por tu comentario.
    Sobre tu pregunta... mira, cada autor tiene su propia opinión, yo estoy a favor de innovar y escribir a tu aire, aunque guardando las pautas que exige el cuento: Inicio, Nudo y Desenlace o Final Sorpresivo.
    Por lo demás, se tu mismo(a) y escribe y escribe y escribe.
    Abrazos grandes.

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Bruja Curandera

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"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

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