domingo, 19 de junio de 2011

Noche de San Juan

24 de junio

Noche de San Juan… “se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el guante; las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes (buen día para recolectar plantas medicinales en el campo); los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo; los helechos florecen al dar las doce campanadas...”

Noche de San Juan, se abren las puertas del otro lado del espejo, las hogueras devoran todo lo que los humanos quieren purificar, lanzan al fuego conjuros, peticiones, plegarias… acuden a su propia magia, a la magia de la Noche de San Juan.

Las aguas se convierten en elemento mágico, apoya tu espalda en la arena de la playa por nueve veces y la mala suerte quedará en el pasado, tus enemigos recibirán lo que han enviado a ti, si las olas golpean tu cuerpo nueve veces quedarás purificado y la sal nutrirá tus deseos. Las aguas de manantial te rejuvenecerán y darán belleza, si pones atención posiblemente te dejará ver tu futuro.

De nueva cuenta los cuatro elementos se hacen presentes, se manifiestan en el solsticio de verano. Vamos al mar, prepara una hoguera en la playa, quema un papel con todo aquello que no quieres en tu vida, luego salta tres veces y da siete vueltas a la hoguera.

Después, nos encaminamos al mar, saltamos siete o nueve veces las olas y nos bañamos. Si quieres amor lanza una flor roja, si quieres dinero lanza tres monedas. El mar escucha, el mar purifica y el mar nos devuelve toda su grandiosidad.


Los antiguos dicen que esta noche:

l. La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro su marido será un goloso perro durante su vida.

2. Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato, es felicidad sea cual sea su color.

3. Si a medianoche se hace una cruz en los árboles, producirán el doble.

4. Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer.

5. La higuera y el “pesebre” (helecho) florecen esta noche. Quien posea una de estas flores será muy afortunado.

6. Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo mantenga en secreto.

7. En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua. Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.

8. Hay que lavarse las manos con agua de manantial para mantenerse joven y el cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por el Bautista.

9. Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.

10. Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de manantial, para que den bastante fruta durante el año.

11. Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.

12. Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una higuera.

Ya está, ahora ya lo sabes.

Bruja Curandera

Enlace:A Poem for a Rehabber”


sábado, 11 de junio de 2011

Teoría de la prosa - B. Eichembaum -IV


La primera etapa del cuento norteamericano la cumplen Irving, Edgar Poe, Bret Harte, Henry James, etc.: el cuento cambia de construcción, pero se mantiene siempre como género “culto”, serio. Por este motivo la aparición de los divertidos relatos de Mark Twain en los años ochenta es completamente natural y legítima: aproximan el cuento a la anécdota y refuerzan el papel del narrador humorista. A veces el propio autor muestra este parentesco con la anécdota; por ejemplo en About Magnanimous-Incident Literature, M. Twain dice: “Durante toda mi vida he conservado la costumbre, adquirida en mi tierna infancia, de leer anécdotas. Yo deseaba que esas encantadoras anécdotas no se detuvieran en su final feliz, sino que continuaran la alegre historia de los diferentes benefactores y sus protegidos. Esta posibilidad me tentaba de tal modo que finalmente decidí realizarla creando yo mismo las prolongaciones de estas anécdotas”. De esta forma, presenta continuaciones (sequel) de tres anécdotas. La novela pasa a segundo plano y continúa su existencia fundamentalmente bajo la forma de novela policial; se instaura la moda de las imitaciones. En Bret Harte, al lado de sus novelas fracasadas, se encuentra una serie de imitaciones de novelas de otros autores; se trata de esbozos condensados (Condensed novels) que ilustran el estilo de diferentes escritores: Cooper, Miss Braddon, Dumas, Brontë, Hugo, Bulwer, Dickens, etc. No es por azar que Edgar Poe ataca la novela; el principio de la unidad de construcción en el que se apoya, desacredita la forma de grandes dimensiones donde se encuentran inevitablemente muchos centros de interés, líneas paralelas, descripciones, etc. En ese sentido, el artículo crítico de Poe sobre la novela de Dickens Barnabay Rudge, es muy significativo. Entre otras cosas, Poe reprocha a Dickens las contradicciones y los errores técnicos de la novela y encuentra la causa en “la absurda costumbre actual que consiste en escribir novelas para los periódicos, y que hace que el autor no sepa aún todos los detalles del plan cuando comienza la publicación de su novela”. Aparecen paralelamente novelas que tienden visiblemente hacia el cuento: tienen una cantidad limitada de personajes, un misterio como efecto central, etc. Este es el caso de la novela de Hawthorne, La letra escarlata, que los teóricos e historiadores de la literatura americana citan constantemente como ejemplo de construcción notable. Esta novela no tiene nada más que tres personajes ligados entre ellos por un secreto que se descubre en el último capitulo (Revelation); no hay intrigas paralelas, ni digresión, ni episodio marginal: estamos frente a una unidad total de tiempo, lugar y acción. Se trata de un fenómeno radicalmente diferente al de las novelas de Balzac o de Dickens que no encuentran su origen en el cuento sino en los estudios de costumbres o en los estudios llamados fisiológicos. La literatura norteamericana se caracteriza por el desarrollo del cuento, fundado en los siguientes principios: unidad de construcción, efecto principal hacia la mitad del relato y fuerte acento final. Hasta los años ochenta esta forma varía, acercándose o alejándose del reportaje, pero manteniendo siempre su carácter serio: moralizador o sentimental, psicológico o filosófico. A partir de esta época (Mark Twain), el cuento norteamericano da un gran paso en el sentido de la anécdota, subrayando el papel del narrador humorista o bien introduciendo elementos de imitación y de ironía literaria. Inclusive la sorpresa final está sometida al juego de la intriga y expectativa del lector. Los procedimientos de construcción son revelados intencionalmente y no tienen más que una significación formal; la motivación se simplifica, el análisis psicológico desaparece. En esta época aparecen los cuentos de O. Henry donde se manifiesta en su más alto grado la tendencia anecdótica.

Enlace: "Desde Facebook"


lunes, 6 de junio de 2011

Surreal



“Y finalmente esta pregunta…
El misterio de quién es esta historia, quién baja el telón, quién elige nuestros pasos en al baile, quién nos vuelve locos, nos da latigazos y nos corona con la victoria cuando logramos lo imposible, quién, hace todas estas cosas. Quién honra a quienes queremos con la vida que vivimos, quién envía monstruos para que nos maten, y al mismo tiempo nos susurra que jamás moriremos, quién nos enseña que es real, y como reírnos de las mentiras, quién decide que vivimos y que defenderemos con nuestra propia vida, quién nos encadena, y quién tiene la llave que puede hacernos libres...
¡Eres tú!
Tienes todas las armas que necesitas… ¡ahora lucha!”


Enlace: "Jorge Luis Borges"




domingo, 5 de junio de 2011

Teoría de la prosa - B. Eichembaum - III


Los años treinta y cuarenta del siglo XIX mostraron claramente la tendencia de la prosa norteamericana a desarrollar el género del cuento (short story), mientras la literatura inglesa cultiva la novela. Los diferentes periódicos (magazines) se multiplican y comienzan a desempeñar un papel diferente en Inglaterra y Norteamérica, pero es necesario señalar que los periódicos ingleses acogen preferentemente las grandes novelas de Bulwer, Dickens, Thakeray, en tanto que los periódicos norteamericanos dan el lugar central a las short stories. Esta es, por otra parte, una buena ilustración del hecho de que no se puede considerar el desarrollo del cuento en Norteamérica como una simple consecuencia de la aparición de los periódicos: en este caso, como en otros, no existe causalidad simple. La extensión de los periódicos está ligada al afianzamiento del género short story, pero no lo engendra.

Es natural que en este época aparezca un interés por el cuento en la crítica norteamericana que está además vinculada a una aparente mala voluntad con respecto a la novela. En este sentido los razonamientos de Edgar Poe, cuyos cuentos testimonian la afirmación del género, son particularmente interesantes e indicativos. Su artículo sobre los cuentos de Nathaniel Hawthorne es una especie de tratado sobre las particularidades constructivas de los mismos. “Durante largo tiempo ha habido un infundado y fatal prejuicio literario -escribe Poe- que nuestra época tendrá a su cargo eliminar: la idea de que el mero volumen de una obra debe pesar considerablemente en nuestra estimación de sus méritos. El más mentecato de los autores de reseñas de las revistas trimestrales no lo será al punto de sostener que en el tamaño o el volumen de un libro, abstractamente considerados, haya nada que pueda despertar especialmente nuestra admiración. Es cierto que una montaña, a través de la sensación de magnitud física que provoca, nos afecta con un sentimiento de sublimidad, pero no podemos admitir influencia semejante en la contemplación de un libro, ni aunque se trate de La colombiada”. Poe desarrolla a continuación su teoría original sobre el poema, que para él es superior a todos los demás géneros desde el punto de vista estético (se trata del poema rimado cuya duración no exceda de una hora de lectura. "...el punto de mayor importancia es la unidad de efecto o impresión”. Un poema extenso constituye para él una paradoja). “Las epopeyas fueron productos de un sentido imperfecto del arte, y su reino ha terminado”. El cuento es lo que más se aproxima al tipo ideal que es el poema: desempeña el mismo papel que el poema pero en su propio campo, el de la prosa. Poe cree posible establecer el límite de extensión hasta dos horas de lectura en alta voz (en otros términos, hasta dos pliegos de imprenta); considera a la novela como un género “inconveniente” en razón de su extensión: “Como no puede ser leída de una sola vez, se ve privada de la inmensa fuerza que se deriva de la totalidad”.

Al final, Poe caracteriza el género del cuento: “Un hábil artista literario ha construido un relato, Si es prudente, no habrá elaborado sus pensamientos para ubicar los incidentes, sino que, después de concebir cuidadosamente cierto efecto único y singular, inventará los incidentes, combinándolos de la manera que mejor lo ayude a lograr el efecto preconcebido. Si su primera fase no tiende ya a la producción de dicho efecto, quiere decir que ha fracasado en el primer paso. No debería haber una sola palabra en toda la composición cuya tendencia, directa o indirecta, no se aplicara al designio preestablecido. Y con esos medios, con ese cuidado y habilidad, se logra por fin una pintura que deja en la mente del contemplador un sentimiento de plena satisfacción. La idea del cuento ha sido presentada sin mácula, pues no ha sufrido ninguna perturbación: y es algo que la novela no puede conseguir jamás”. Poe decía tener el hábito de escribir sus cuentos comenzándolos por el final, como los chinos escriben sus libros.

Por consiguiente, Poe asigna importancia particular a un efecto principal al que contribuyen todos los detalles, así como a la parte final que debe aclarar cuanto la precede.

La importancia particular que es necesario otorgar al acento final, se encuentra en todo cuento norteamericano, mientras para la novela (y sobre todo las del tipo de Dickens y Thakeray) la parte final desempeña más bien el papel de un epílogo que de un desenlace. Stevenson escribía en 1891 a un amigo, a propósito de uno de sus cuentos: "¿Qué hacer?... ¿Inventar una nueva conclusión? Sí; seguramente. Pero yo no escribo así; esta conclusión está sobrentendida a lo largo del relato; yo no utilizo jamás un efecto si puedo guardarlo para cuando me sirva a fin de introducir efectos ulteriores: en esto consiste la esencia del cuento. Crear otro final significa cambiar el comienzo. El desenlace de una novela no significa nada: se trata sólo de una conclusión (coda), que no es un elemento esencial de su ritmo; pero el contenido y el fin de un cuento son mutuamente carne de la carne y sangre de la sangre desde su comienzo".

Tal es la imagen general de las particularidades del cuento en la literatura norteamericana; todos, empezando por los de Edgar Allan Poe, están construidos más o menos sobre estos principios. Esto conduce a cuidar particularmente los finales sorprendentes y a construir el cuento en base a un enigma o un error que conserva el papel motor de la intriga hasta el final. En un comienzo, el método se tomó tan en serio que algunos escritores debilitan el efecto de sorpresa por tendencias moralizadoras o sentimentales, pero mantienen siempre este principio de construcción. En Bret Harte, por ejemplo, la proposición del enigma es generalmente más interesante que su solución. El cuento "La heredera" está fundado sobre dos enigmas: ¿por qué el viejo legó su dinero precisamente a esta mujer fea y tonta y por qué ella lo dispone tan parsimoniosamente? La solución decepciona: el primer enigma queda sin solución, mientras el segundo recibe una explicación insuficiente y opaca (el viejo ha ordenado no dar dinero a los que ella ama). Las soluciones moralizantes y sentimentales de relatos como "El tonto", "Miggles", "El hombre del pesado fardo", dejan la misma impresión. Podría decirse que Bret Harte teme intensificar la parte final para no apartarse de esa ingenuidad sentimental que caracteriza el tono del narrador.


En la evolución de cada género llega un momento en que después de haber sido utilizado con objetivos enteramente serios o “elevados”, degenera y adopta una forma cómica o paródica. El mismo fenómeno se produjo con el poema épico, la novela de aventuras, la novela biográfica, etc. Las condiciones locales o históricas crean, por supuesto, diferentes variaciones, pero el proceso conserva esta acción como ley evolutiva: la interpretación seria de una fabulación motivada cuidadosa y detalladamente, cede lugar a la ironía, a la broma, a la imitación; los vínculos que sirven para motivar la presencia de una escena se vuelven más débiles y perceptibles al ser puramente convencionales; el autor pasa al primer plano y destruye a menudo la ilusión de autenticidad y seriedad; la construcción del argumento se convierte en un juego que transforma la trama en adivinanza o en anécdota. Así se produce la regeneración del género: se hallan nuevas posibilidades y nuevas formas.

Enlace: "FORTUNA IMPERATRIX MUNDI"


Bruja Curandera

Enlace

"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

〜※Carl Jung※〜