sábado, 5 de marzo de 2011

Relato verídico

Eran las cinco de la mañana y me encontraba profundamente dormida, sin más, de manera sorpresiva abrí los ojos, la tenue luz de la lámpara de noche iluminaba suavemente la habitación, busqué con la mirada a mí querida gata que suele compartir la cama conmigo, pero no estaba, una sensación de alerta me recorrió, ¿se habrá salido a la calle mientras yo dormía?, pero… vivo en un primer piso y aunque suelo dejar las ventanas abiertas para mirar las estrellas desde mi lecho, la pequeña jamás había hecho el intento de saltar desde esa altura; era una idea que me parecía fuera de lugar, así que comencé a llamarla, miré debajo de la cama, en el cuarto de baño y casi de inmediato miré por la ventana hacia la calle…

Tomé las llaves y abrí la puerta que comunica al patio interior y comencé a susurrar su nombre, baje los escalones y miré en la cochera, debajo del auto, pero no estaba, solo quedaba el acceso de la entrada principal, el metal frío de la llave apretada en mi puño urgía por la cerradura… la puerta se abrió, continué llamándola, por unos segundos el silencio de la madrugada se hizo mas profundo, escuchaba mi propia respiración agitada por el temor de perderla o ver a mi gata lastimada por la caída, pero no había nada que confirmara mi alarma, aguardé de pie como una estatua de hielo, mis sentidos fueron como radares escaneando cada espacio de lo que tenía a mi alrededor, hasta que escuché su maullido tímido; desde los arbustos vecinos su figura blanca corrió a mis piernas, la pequeña asustada buscó refugio en mi. La abracé y por unos segundos nos fusionamos en la alegría de tenernos la una a la otra, nuestros corazones vivieron por instantes una fiesta por el reencuentro, -estas para mi, estoy para ti- susurré aliviada.

Esa pequeña almita, había depositado su confianza y amor en mí meses atrás, cuando salió a mi paso debajo de un coche aparcado en una calle, con su mirada de esperanza, con hambre en los ojos, su pelaje sucio, y la necesidad de asistencia, de amor, de protección… de un hogar.

Desde que estamos juntas, mi vida no es la misma, nuevas emociones han matizado mi visión del mundo, me ha enriquecido al ofrecerme la oportunidad de compartir y aprender de ella y de mi misma.

Esa noche repartimos la almohada y permanecimos abrazadas, su ronroneo transmitía paz, poco a poco me fui relajando, su mirada se fijó en la mía, antes de cerrar mis ojos, los suyos llenos de dulzura transmitieron envueltos de su claro color verde una hermosa palabra… “Gracias”.

Ro


Enlace: "Imágenes para Reflexionar"


6 comentarios:

  1. RO,me alegro muchísimo que encontraras a tu gata y todo terminara felizmente.
    Hace tiempo que no contactamos,espero que estés bien y que la paz siga imperando en tu vida,amiga.
    Te dejo mi gratitud por compartir y mi abrazo grande.
    Feliz domingo.
    M.Jesús

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  2. María de Jesús: Gracias por tu comentario, por tus bellas palabras.
    Estamos viviendo tiempos de cambio, el planeta sufre una transformación y nosotros también; este relato es parte del aprendizaje del día a día, una propuesta para sensibilizarnos y comprender que al dar, también recibimos.
    Mi gratitud para ti, mi cariño y abrazo.

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  3. Que hermosura de gatita, de dueña y de historia. Me encanta. Besos.

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  4. Pepi: mi creativa amiga, gracias por tu comentario.
    Te invito a mi blog Taller Literario, a leer algo escrito con el corazón "El Alma"
    Abrazos grandes.

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  5. Qué historia más bonita, me alegro de que tuviera un final feliz. Yo perdí a dos de mis gatos y todavía los recuerdo a menudo con mucha tristeza, es increíble el vacío que dejan en nuestros corazones cuando se van. Besos a las dos.

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  6. Cati: Muchas gracias. Dos de mis gatitas y compañeras de vida, alguna vez 'desaparecieron' de forma misteriosa, mi intuición parece saber, pero prefiero pensar que ellas decidieron que era momento de partir. Las recuerdo desde mi corazón. Esta pequeña aun esta conmigo y lo agradezco y disfruto mucho.
    Abrazos Cati.

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Bruja Curandera

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"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

〜※Carl Jung※〜