jueves, 30 de julio de 2009

HIPERBREVEDAD


Frustración

(Eloy Mon)


No podía matarla. No podía matarla.

No podía matarla. Ya estaba muerta.




HIPERBREVEDAD


El globo
(Miguel Saiz Álvarez)

Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.


jueves, 23 de julio de 2009

¿Percibimos el poder de las palabras?


La fuerza de las palabras inculcadas y aprendidas son las que nos enseñaron a hablar, las que nos dan la oportunidad de poder comunicarnos.

Los políticos basan su poder en sus palabras, en sus discursos, en plasmar sus ideas por medio de ellas, para convencernos.

Las religiones de todo el mundo se fundamentan en palabras, legados ancestrales de sus fundadores, para adoctrinar en ellas a los que las escuchan.

Millones y millones de libros, en todos los idiomas, llenos de palabras, que han servido para educar, para enseñar, para plasmar historias pasadas o recientes… y otros tantos, que han influido para doblegar, para engañar, para moldear malas personas.

Como todo en el mundo, hay quien las utiliza para bien y hay quien las usa para mal. Porque somos fáciles de manipular, somos esponjas que absorbemos, y si no estamos preparados pueden cambiar nuestra percepción de las cosas.


Las Palabras




miércoles, 22 de julio de 2009

Blog de enlace

Post de mi Blog de enlace "taller literario"que te pueden interesar:

“Divinamente Humano” – correo personal
“Algo muy grave va a suceder” – Gabriel García Márquez


lunes, 20 de julio de 2009

Bañado en



Te s
ienta de maravilla aquel vestido de Versace, la pena es que en la proa de un yate de 20 metros no haya vestimenta más adecuada que ese bikini de D&G con cristales de Swarotsky. Estás preciosa, me pasaría la vida contemplándote, como a un diamante perfecto. Le he pedido al maitre que nos acerque unas copas de Möet & Chandon. Vamos a brindar por nosotros. Te amo. Eres perfecta… ¿cómo decías que te llamabas?


Raúl Sánchez Quiles

Santa Cruz de Tenerife, Spain

sábado, 18 de julio de 2009

HIPERBREVEDAD




Mal entendido

(Mirta Castro)


Yo entendí que eran tres puntos suspensivos, pero ella insiste en que eran tres veces punto final.








Premio Faleroni Internacional


Cartelera Cultural Vista de Arte http://vistadearte.blogspot.com ha distinguido a su sitio "TALLANDO LAPIZ", con el Premio Faleroni Internacional a la Excelencia por su Calidad y Contenido.
Muchas gracias y felicitaciones.


MARÍA CRISTINA FALERONI
http://cristinafaleroni.blogspot.com
http://vistadearte.blogspot.com
ARGENTINA.


Gracias a María Cristina Faleroni, escultora y pintora argentina, por el reconocimiento que otorga al Blog “Tallando Lápiz”.

Es un honor recibirlo de alguien cuyos ojos están habituados a mirar arte y belleza.




viernes, 17 de julio de 2009

UN CRIMEN


Bertha mira obsesivamente el cadáver de su esposo. La sangre aún fluye por la herida mortal y ella contempla con frialdad las manchas púrpuras en sus manos y en sus ropas.
Por fin ha sucedido, por fin ha cometido el espantoso crimen. En realidad no lo planeó, aunque alguna vez temió que acabaría por hacerlo porque muchas veces él le jodía la vida.
Lo que sí deseaba era dejarlo, separarse. Un círculo vicioso neurótico y deprimente la hacía girar en torno a él, soportando agresiones y burlas que la hacían odiarlo desesperadamente e inclusive desear su muerte, para sumirse luego en un depresivo cúmulo de sentimientos de culpa: pobrecito, está tan solo; no tiene vicios, no es mujeriego; sobre todo: es un artista...
Bertha hacía méritos para despejar esa culpabilidad, se engañaba creyendo que todo iba bien, hasta que chocaban de nuevo.
¡Cuántas veces quiso huir! ¡Largarse lejos! Nunca lo logró y sólo se refugiaba en la idea de ser libre algún día. Al principio, el pretexto para no irse fueron los hijos; sin embargo, cuando ya éstos eran mayores, seguía aferrada al remedo de hogar.
Algunas veces intentó hablar con él como personas civilizadas:
-Debemos separarnos -dijo. -No es vida esta manera de existir que llevamos tú y yo.
Él le impedía continuar: -¿Qué dijiste? exclamaba a la vez que reía: ¡ya se largó! ¡No chiquita! Aunque no quieras tú ni quiera Dios ¡Lo quiero yo! -esta última frase la decía cantando, parodiando el bolero de Lara.
Esos eran los intentos de liberación de Bertha. Nunca pudo irse ni terminó los trámites del divorcio que dos veces comenzó. En ocasiones él la sacaba de quicio de tal manera que ella habría querido fulminarlo. Más tarde, cuando intentaba recordar lo ocurrido no lograba puntualizar el hecho. Persistía el dolor, la sensación de haber sido vejada, ofendida, pero no podía recordar cómo y así se prolongó la vida matrimonial.
Bertha, aún con el “asesino” en la mano (así llamó al cuchillo por su filo impresionante) trata de recordar lo bueno y no puede; así como antes olvidaba lo malo, hoy ha olvidado lo bueno y permanece indiferente, insensible ante el cuerpo aún caliente de Carlos.
Recuerda su tacañería para contribuir a los gastos básicos de la casa, no así para salir a restaurantes, comprar armas o acudir al Club Cinegético o a torneos de tiro al blanco; su grosero modo de acariciar, su aliento siempre fétido.
Recuerda su propia soledad para conducir a los hijos y los problemas que éstos tienen por haber crecido entre dos influencias tan opuestas. Sus pobres hijos nunca supieron si hacerle caso a ella o al padre; obviamente se inclinaban hacia donde les convenía pero sin estar seguros de nada.
Bertha se alegra de ver a Carlos allí, tendido, con esa expresión de incrédulo horror en los ojos abiertos.
Algunos minutos permanece como en otra dimensión, sin oír. Viendo sin ver y recordando, torturándose: reviviendo cada humillación, cada burla, cada vejación íntima. La radio está encendida y una melodía interpretada con violín llega hasta su cerebro haciéndola reaccionar, recordándole mejores tiempos.
El eterno círculo vicioso se cierra de golpe. ¿Qué ha hecho? ¿No era él un hombre sin vicios? ¿No era un maravilloso artista? ¡Nunca fue mujeriego!
Su mente comienza a funcionar, a salir del embrutecimiento inicial. El peso enorme de su acción cae sobre ella. ¿Qué va a pasar? Se la llevará la policía. Pero lo que la sume en una verdadera agonía es pensar en qué dirá a sus hijos.
La culpabilidad va siendo cada vez mayor. Ha matado al esposo que ella libremente eligió. La inundan las lágrimas mientras su cuerpo se dobla sin fuerza sobre el cadáver.
No puede soportarlo, no hay expiación posible. En un arranque desesperado hunde el “asesino” en su propio cuerpo como antes lo hiciera en el de Carlos. La vista se le nubla...
-¡Ábreme la puerta, con una chingada! ¡Me estoy muriendo de hambre! ¿No hay una mujer en esta casa? exclama Carlos con fuertes voces y pateando la puerta.
Bertha corre a abrir y se dispone a servirlo. Trata de recordar qué fue lo que sucedió para que ella haya imaginado matar a su esposo pero no lo consigue.
Bueno, no importa. Por ahora hay que atenderlo. Ya lo recordará después, tal vez ni siquiera sea necesario hacerlo porque seguramente pronto logrará irse. Sí, en cuanto se case su hija mayor... sí.
-¡Bertha! ¿Qué pasó con la pinche comida?
-Ya voy, ya voy.

Teté Chávez Varela




Las notas de Ro


Quiero dar inicio a una serie de cuentos nacidos de las creativas mentes de mis compañeros de taller, que reconozco como personas sencillas, ingeniosas, francas y alegres como suelen ser la mayoría de los acapulqueños, y que se diferencian del resto por su inquietud creativa que nos hermana.

Creo que casi todos arribamos al taller sin saber dar forma sobre el papel a ese torrente de ideas por el que navegamos. La labor de nuestro querido “Pro” Gustavo Martínez Castellanos, es encomiable por muchas razones… Nos guía respetando las tendencias y estilos de cada uno, y plasmarlo de manera acertada, también reconozco, que la pericia de algunos lo enorgullecen con sus creaciones, ganando premios en certámenes estatales y nacionales; y otros diremos con satisfacción que es nuestro profesor y que aun nos “estamos cocinando”.

La participación de cada miembro en el taller es definitiva para el pulimento de las obras que cada cual presenta semanalmente, desde aquí mi gratitud a todos.

El genero literario que trabajamos es el Cuento principalmente, como han podido constatar en este blog por las notas que con frecuencia posteo, el cuento es realmente laborioso y “tallarlo” hasta convertirlo en una perfecta esfera es un arte que se conquista con la experiencia y tallando lápiz.

Esta es el alma ambiciosa de nuestro taller, que se inclina a esa piedra preciosa de la narrativa difícil de labrar, el Cuento.


Y continuamos... ¡Tallando Lápiz!



Ro


miércoles, 15 de julio de 2009

Vengo desde el ayer

Vengo desde el ayer desde el pasado oscuro y olvidado con las manos atadas por el tiempo con la boca sellada desde épocas remotas.

Vengo cargada de dolores antiguos, recogidos por siglos, arrastrando cadenas largas e indestructibles.

Vengo desde la oscuridad, del pozo del olvido con el silencio a cuestas, con el miedo ancestral que ha corroído mi alma desde el principio de los tiempos.

Vengo de ser esclava por milenios, esclava de maneras diferentes:

sometida al deseo de mi raptor en Persia, esclavizada en Grecia bajo el poder romano, convertida en vestal en las tierras de Egipto, ofrecida a los dioses en ritos milenarios vendida en el desierto o canjeada como una mercancía.

Vengo de ser apedreada por adúltera en las calles de Jerusalén por una turba de hipócritas, pecadores de todas las especies que clamaban al cielo mi castigo.

He sido mutilada en muchos pueblos para privar mi cuerpo de placeres y convertida en animal de carga, trabajadora y paridora de la especie.

Me han violado sin límite en todos los rincones del planeta sin que cuente mí

edad madura o tierna o importe mi color o mi estatura.

Debí servir ayer a los señores, prestarme a sus deseos, entregarme, donarme,

destruirme, olvidarme de ser una entre miles.

He sido barragana de un señor en Castilla, esposa de un marqués y concubina de un comerciante griego, prostituta en Bombay y en Filipinas y siempre ha sido igual mi tratamiento.

De unos y de otros siempre esclava, de unos y de otros dependiente, menor de edad en todos los asuntos, invisible en la historia más lejana y olvidada en la

historia más reciente.

Yo no tuve la luz del alfabeto. Durante largos siglos aboné con mis lágrimas la tierra que debí cultivar desde mi infancia.

He recorrido el mundo en millares de vidas que me han sido entregadas una a una. Y he conocido a todos los hombres del planeta. Los grandes y pequeños, los bravos y cobardes, los viles, los honestos, los buenos, los terribles; Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.

Unos manejan vidas como amos y señores, asfixian, aprisionan y aniquilan.

Otros dejan almas comercian con ideas, asustan o seducen, manipulan y oprimen.

Yo los conozco a todos, estuve cerca de unos y de otros, sirviendo cada día, recogiendo migajas, bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.

He recorrido todos los caminos, he arañado paredes y ensayado silencios tratando de cumplir con el mandato de ser como ellos quieren mas no lo he conseguido.

Jamás se permitió que yo escogiera el rumbo de mi vida. He caminado siempre en una disyuntiva ser santa o prostituta.

He conocido el odio de los inquisidores que a nombre de la santa madre iglesia condenaron mi cuerpo a su servicio y a las infames llamas de Lahiguera.

Me han llamad de múltiples maneras: bruja, loca, adivina, pervertida, aliada de Satán, esclava de la carne, seductora, ninfómana, culpable de los males de la tierra.

Pero seguí viviendo, arando, cosechando, cosiendo, construyendo, cocinando, tejiendo, curando, protegiendo, pariendo, criando, amamantando, cuidando

y sobre todo amando.

He poblado la tierra de amos y de esclavos, de ricos y mendigos, de genios y de

idiotas, pero todos tuvieron el calor de mi vientre, mi sangre y su alimento y se llevaron un poco de mi vida.

Logré sobrevivir a la conquista brutal y despiadada de Castilla en las tierras de América pero perdí mis dioses y mi tierra y mi vientre parió gente mestiza después que el amo me tomó por la fuerza.

Y en este continente mancillado proseguí mi existencia cargada de dolores cotidianos, negra y esclava en medio de la hacienda me vi obligada a recibir al amo cuantas veces quisiera sin poder expresar ninguna queja.

Después fui costurera, campesina, sirvienta, labradora, madre de muchos hijos miserables, vendedora ambulante, curandera, cuidadora de niños o de ancianos, artesana de manos prodigiosas, tejedora, bordadora, obrera, maestra, secretaria, enfermera.

Siempre sirviendo a todos, convertida en abeja o sementera cumpliendo las tareas más ingratas moldeada como cántaro por las manos ajenas.

Y un día me dolí de mis angustias un día me cansé de mis trajines, abandoné el desierto y el océano, bajé de la montaña, atravesé las selvas y confines y convertí mi voz dulce y tranquila, en bocina del viento en grito universal y enloquecido.

Y convoqué a la viuda, a la casada, a la mujer del pueblo, a la soltera, a la madre angustiada, a la fea, a la recién parida, a la violada, a la triste, a la callada, a la hermosa, a la pobre, a la afligida, a la ignorante, a la fiel, a la engañada, a la prostituida.

Vinieron miles de mujeres juntas a escuchar mis arengas, se habló de los dolores milenarios, de las largas cadenas que los siglos nos cargaron a cuestas.

Y formamos con todas nuestras quejas un caudaloso río que empezó a recorrer el universo ahogando la injusticia y el olvido.

El mundo se quedó paralizado los hombres y mujeres no caminaron se pararon las máquinas, los tornos, los grandes edificios y las fábricas ministerios y hoteles, talleres y oficinas, hospitales y tiendas, hogares y cocinas.

Las mujeres, por fin, lo descubrimos. ¡Somos tan poderosas como ellos y somos muchas más sobre la tierra! ¡Más que el silencio y más que el sufrimiento! ¡Más que la infamia y más que la miseria!

Que este canto resuene en las lejanas tierras de Indochina en las arenas cálidas del África, en Alaska y América Latina, llamando a la igualdad entre los géneros a construir un mundo solidario –distinto, horizontal, sin poderíos a conjugar ternura, paz y vida, a beber de la ciencia sin distingos

A derrotar el odio y los prejuicios, el poder de unos pocos, las mezquinas fronteras, a amasar con las manos de ambos sexos el pan de la existencia.


Atribuido a XahOlg


lunes, 13 de julio de 2009

Rescate a la luz de la luna.



Definitivamente la guía que he recibido de mi Taller, como de los distintos consagrados en el arte de la escritura, que por medio de sus declaraciones, artículos, entrevistas; han sido torales para buscar mi estilo como escritora, y al igual que las he compartido en este blog, quiero hacerlo con mi relato que seguramente es la historia de muchos.

Rescate a la luz de la luna
Durante la madrugada, experimenté una fuerte frustración, los sentimientos de temor y rabia se mezclaron formando una amalgama de densidad casi inaguantable dentro de mi pecho, huí de la habitación y atravesé el salón, descorrí a la pared de cristal y salí al balcón; me recibió la brisa marina que llenó mis pulmones aligerando mi carga. De pie y asiendo con ambas manos del barandal, observé la luna y su plateado reflejo sobre el mar de la bahía. Su mágica presencia me ayudó a conciliar la tormenta emocional que me azotaba como barco a la deriva. Permanecí por algún tiempo con la mente en blanco y la mirada perdida en las miles de lucecitas colgadas de los cerros; ausente de mí, lejana al dolor.

Después de todo esto, me atreví a escribir bajo los efectos del momento, olvidando los conceptos de mi cabeza y vertiendo mi interior sobre el teclado. Creo que además de admitir mi frustración, me sentí agustito por que Ro había vuelto desde el fondo de mi corazón y… lloró conmigo.
Como Perséfone fuí rescatada hacia un campo de dorado trigo manchado de rojas amapolas.
Ahora todo estaba en paz.

Mi Blog de enlace

Los invito al conocer una leyenda de vampiros del Estado de Tlaxcala - México, en mi blog http://tallandolapiz.blogspot.com/ Tlahuelpuchi -La leyenda.
Mujer de día, demonio por las noches, fue una maldición quien la hizo deseosa de sangre a partir de su pubertad y cargada de poderes sobre naturales que le permiten convertirse en algún animal separando su cuerpo de sus piernas, siendo las aves su disfraz mas común por que antes de saciarse con sus victimas debe de realizar un ritual; formar una cruz de norte a sur y de este a oeste...


sábado, 11 de julio de 2009

Bello Gesto


Agradezco al blog MIGUEL-MIHISTORIA el premio que otorga a Tallando Lápiz, muchas gracias y cariños a Miguel.


"Cuando el corazón se brinda, las almas se hermanan"

Ro

viernes, 10 de julio de 2009

Unas palabras sobre el cuento


Augusto Monterroso

Si a uno le gustan las novelas, escribe novelas; si le gustan los cuentos, uno escribe cuentos. Como a mí me ocurre lo último, escribo cuentos. Pero no tantos: seis en nueve años, ocho en doce. Y así.

Los cuentos que uno escribe no pueden ser muchos. Existen tres, cuatro o cinco temas; algunos dicen que siete. Con ésos debe trabajarse.

Las páginas también tienen que ser sólo unas cuantas, porque pocas cosas hay tan fáciles de echar a perder como un cuento. Diez líneas de exceso y el cuento se empobrece; tantas de menos y el cuento se vuelve una anécdota y nada más odioso que las anécdotas demasiado visibles, escritas o conversadas.

La verdad es que nadie sabe cómo debe ser un cuento. El escritor que lo sabe es un mal cuentista, y al segundo cuento se le nota que sabe, y entonces todo suena falso y aburrido y fullero. Hay que ser muy sabio para no dejarse tentar por el saber y la seguridad.

lunes, 6 de julio de 2009

La desbordante Imaginación del mexicano, Guillermo del Toro

"Nocturna" Guillermo del Toro


El libro titulado en inglés "The Strain" o "Nocturna" trata sobre cómo se empieza a dispersar un virus que convierte a las personas en vampiros poniendo en peligro la supervivencia de la humanidad.

La obra, escrita con la colaboración del autor estadounidense Chuck Nogan, forma parte de la denominada "Trilogía de la oscuridad", que continuará con los títulos, "Oscura" y "Eterna", que se espera salgan publicados en los próximos dos años.

"Nocturna" arranca con la llegada de un avión procedente de Berlín al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Sin embargo, tras el aterrizaje nadie desciende de la nave.

Cuando un equipo de emergencia accede al interior, descubre que todos sus ocupantes están muertos. El episodio da lugar a la epidemia de un virus que convierte los seres humanos en vampiros, iniciando una batalla entre ellos, que mezcla ciencia, astronomía, religión y esoterismo.





viernes, 3 de julio de 2009

Cuento - Primer lugar estatal José Agustín 2009


Las cinco llaves

Un día, jugando a esconderme entre las cosas de mi abuela, en el fondo de un baúl enorme de madera encontré un llavero viejo y herrumbroso. El óxido no impedía apreciar la belleza de cada una de las llaves, cinco en total, todas grabadas con extrañas y rebuscadas formas. Me pregunté a qué suerte de cerraduras podrían pertenecer. En casa de mi abuela nunca había visto cerrojos de este tamaño.
Años después, a la prematura muerte de mi abuela, me enviaron desde España un enorme baúl con las pertenencias heredadas por ella, donde encontré, en el fondo de una de las cajas, debajo de una pila de vestidos de fiesta amarillentos y crinolinas raídas, un pequeño baúl con una enorme cerradura. A pesar de los años transcurridos, de inmediato recordé el llavero, lo había guardado con temor de que mi abuela se diera cuenta de su ausencia y a pellizcos me hiciera confesar mi falta.
Era mi único recuerdo de aquella época feliz que terminó abruptamente con el exilio. Subí a mi habitación. Deposité cuidadosamente el baúl sobre la cama de latón envuelta en la sobrecama de encajes. Siempre traía conmigo el llavero, colgado de un listón dentro del forro de mí abrigo, cual amuleto de buena suerte.
Lo saqué cuidadosamente y escogí una, que me pareció la más adecuada para esa cerradura. Después de varios intentos di con la indicada. Un escalofrío recorrió mi mano cuando di vuelta a la llave.
Al abrirlo, el cofre estaba vacío.
Un sentimiento de decepción me invadió, sin quererlo, derramé las lágrimas que no había podido derramar por la muerte de mi abuela, por no haber podido despedirme de ella.
Cerré de golpe la tapa y di vuelta a la cerradura con tal fuerza que la llave, en vez de dar una, dio dos vueltas, esto me sorprendió pues pensé que tal vez no servía o que la llave no pertenecía al baúl. Pero, por curiosidad lo abrí nuevamente.
Una luz interminable brotaba de su interior. Pronto me vi rodeada de construcciones medievales, de estilo gótico, fortalezas y murallas, pisos cuadriculados, que no obstante la firmeza de sus materiales, parecían disolverse y desvaneciéndose se entremezclaban con las formas de mi habitación.
Pronto todo aquel festival de luces se desvaneció en el aire, dejándome con una sensación de desasosiego. Tal fue mi impresión, que no noté que en el interior del baúl, después de desaparecer las luces, había quedado uno más pequeño, pero con la misma enorme cerradura.
Con las manos temblorosas busqué en el llavero, e introduciendo la llave en aquella boca desconocida, la giré hacia el lado contrario y al abrirlo, nuevamente una fiesta de luces invadió mis ojos, esta vez tomando forma de una inmensa biblioteca donde los libros caían como cascadas, les brotaban alas de las hojas y me regalaban maravillosas visiones de sus obras. De una copa nacía un pequeño chorro de agua que se convertía en el río Orinoco, para que un taxista navegara en su extraño vehículo confeccionado con su saco.
Cuando la luz desapareció, busqué inmediatamente dentro de aquel nuevo cofre y ahí estaba, otro aún más pequeño que el anterior. Esta vez estrellas, cometas, Leónidas, asteroides y lunas saltaron del interior del cofre inundando mis ojos con visiones oníricas. Mujeres de figuras alargadas jugando con estrellas, haciendo Papilla Estelar. Tocando Música Solar.
Sólo quedaban dos llaves sin usar en el llavero. Y ahora un nuevo cofre aparecía dentro del anterior. Tenía en mi memoria todas las vívidas imágenes que acababa de presenciar. Mi corazón bullía por las sensaciones que éstas creaban en mi piel. De repente no supe qué hacer con todo lo que se agolpaba en mi cabeza y en mis manos, por un minuto sentí enloquecer ante los paisajes que ahora poblaban mi cabeza, y sin saber qué haría cuando utilizara la última llave y aquellas visiones no fueran más que recuerdos. Abrí el penúltimo cofre.
Esta vez la luz no irrumpió en mis ojos, ni hubo imágenes surrealistas que extasiaran mis sentidos, dentro del pequeño cofre encontré la respuesta a las preguntas que minutos antes me había planteado ante la zozobra:
Un sencillo pincel descansaba en el fondo de la caja.

Astrid Paola

Pao y Aída Espino

Bruja Curandera

Enlace

"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

〜※Carl Jung※〜