sábado, 3 de diciembre de 2011

Acapulco, una puesta de sol.


Con las ocupaciones de cada día nos distraemos de tantos pequeños milagros que suceden en el entorno, sucesos que aunque espectaculares al parecer nos hemos habituado a su presencia. Uno de ellos es el ocaso que tiñe el horizonte de tonos tan increíbles que me hacen pensar que si tuviera el arte de un pintor y plasmara aquella visión naranja sobre un lienzo, quien observara mi obra terminada tal vez pensaría que he exagerado en los colores tan vibrantes.

Tanta belleza me hace reflexionar en lo efímera que es nuestra estancia, no sabemos cuando hemos de partir y solo habremos de llevarnos las maravillosas vivencias que como este atardecer, le regalamos al alma.

Nada es para siempre, todo pasa… Te dejo esta bella imagen de mi querida amiga Maricarmen que en un acto de atrevida magia, capturó este instante único e irrepetible. Desde Acapulco, México para el mundo.


Ro

(Sobre mi cabeza, periquita serrana de la Costa Grande de Guerrero)



Enlace: Oscar Wilde "Superfluo"



2 comentarios:

  1. La naturaleza, en su belleza efímera, nos da una gran lección de vida que debemos aprender. De lo contrario, nuestro paso por el mundo no tendrá mucho sentido...

    Un abrazo y buen fin de semana!

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  2. Mercedes: Estamos de acuerdo. Se ha escrito tanto sobre esta idea de lo trascendente, de lo realmente importante... curiosamente parece un tema inagotable.
    Buen finde para ti también.

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Bruja Curandera

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"Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad"

〜※Carl Jung※〜